El programa Sur Mesure de Molsheim nos acaba de regalar su más reciente creación: El Bugatti W16 Mistral “Caroline”.
Sí, se trata de un superdeportivo que fue personalizado a gusto del cliente y, como destaca a simple vista, lo más llamativo de este auto es el color y los motivos florales.
En este caso, el origen resulta profundamente personal. El proyecto rinde homenaje a la hija del propietario, traduciendo emoción en formas, colores y materiales.
Una one-off realizado por la división Sur Mesure. Foto: Bugatti
Bugatti W16 Mistral “Caroline”: Inspiración floral y de alta costura
El diseño surgió entre Molsheim y el estudio de Berlín. Allí, el equipo de Color & Material Finish definió cada detalle con precisión obsesiva.
La inspiración combina flores y alta costura. También evoca los campos de lavanda de Provenza y jardines parisinos, logrando un lenguaje visual pocas veces visto en un superauto de Bugatti.
La carrocería muestra un acabado exclusivo llamado “Lavender”, el cual cambia de color según la incidencia de la luz.
Este color oscila entre violeta azulado y matices cálidos. De acuerdo con Bugatti, fueron necesarias muchas horas para poder lograr este acabado.
En contraste, la zona inferior presenta “Violet Carbon” expuesto. Esta fibra de carbono tintada añade profundidad y estructura visual al conjunto.
Destaca el color lavanda de la carrocería. Foto: Bugatti
Un superauto con toques personalizados
En la parte trasera, el concepto floral gana protagonismo. El alerón retráctil funciona como lienzo para una composición pintada a mano.
El diseño incorpora degradados de lilas e iris mediante complejas capas. En el centro aparece el nombre “Caroline”, que conecta todo el proyecto.
Los técnicos aplican cada capa con precisión milimétrica. Como resultado, el conjunto logra un efecto tridimensional visible al desplegar el air brake.
Motivos florales. Foto: Bugatti
Interior
Dentro del habitáculo, la filosofía se mantiene. Cuero “Blanc” y “Minuit”, detalles púrpura y fibra de carbono crean un ambiente sofisticado.
El motivo floral reaparece en los bordados, creados mediante miles de puntadas que generan profundidad y transmiten movimiento.
Los reposacabezas incluyen composiciones simétricas hechas a mano. Además, los paneles de puerta muestran pétalos que parecen desplazarse con el viento.
En el centro, la palanca integra el elefante bailarín de Rembrandt Bugatti, encerrado en una pieza de vidrio tintado.
Cada detalle aporta identidad única. Por eso, este hiperdeportivo no solo cierra la historia del W16, también redefine lo que puede ser un automóvil.
Como regularmente sucede con este tipo de creaciones, no hay cambios a nivel mecánico, de tal forma que este superdeportivo mantiene el motor W16 que, como sabemos, desaparecerá con el Mistral.