
Los automóviles eléctricos expresan su consumo en kilovatios hora cada 100 kilómetros, una unidad menos familiar que los litros utilizados para medir el gasto de los vehículos de combustión. Convertir ambas cifras permite observar la enorme diferencia de eficiencia entre las dos tecnologías.
Un eléctrico que consume 15 kWh/100 km utiliza aproximadamente la energía contenida en entre 1,5 y 1,7 litros de gasolina. La cifra exacta depende del valor energético empleado para el combustible, pero la conclusión es la misma: necesita mucha menos energía para recorrer la misma distancia.
Cómo se realiza la equivalencia
Un litro de gasolina contiene aproximadamente entre 8,7 y 10 kWh de energía. Si se toma como referencia el valor redondeado de 10 kWh, el cálculo es sencillo:
15 kWh ÷ 10 kWh por litro = 1,5 litros de gasolina
Con el valor energético de referencia utilizado por el Departamento de Energía de Estados Unidos, la equivalencia se aproxima más a 1,7 litros.
Esto no significa que el eléctrico consuma gasolina ni que los dos tipos de energía tengan el mismo precio. Se trata únicamente de comparar cuánta energía llevan almacenada antes de que cada vehículo comience a utilizarla.
¿Por qué un eléctrico aprovecha mejor la energía?
La mayor parte de la energía contenida en la gasolina no llega hasta las ruedas. Se pierde principalmente como calor en el motor y mediante el escape, la refrigeración y otros componentes mecánicos.
De acuerdo con el Departamento de Energía de Estados Unidos, un automóvil convencional aprovecha alrededor del 30 % de la energía almacenada en el combustible, dependiendo del ciclo de conducción.
En un eléctrico, entre el 65 % y el 69 % de la energía de la batería llega directamente a las ruedas. Al sumar la recuperación obtenida mediante la frenada regenerativa, su eficiencia puede alcanzar entre el 87 % y el 91 %.
Por eso un vehículo de gasolina puede consumir seis o siete litros para recorrer 100 kilómetros, mientras un eléctrico realiza el mismo trayecto con una cantidad de energía equivalente a menos de dos litros.
La frenada regenerativa recupera energía
Cuando un automóvil de combustión reduce la velocidad, la energía acumulada por el movimiento se transforma principalmente en calor en los frenos y se pierde.
En un eléctrico, el motor también puede funcionar como generador. Al levantar el pie del acelerador o frenar, recupera parte de esa energía y la devuelve a la batería.
Según los cálculos oficiales estadounidenses, la regeneración puede recuperar alrededor del 22 % de la energía en un ciclo combinado de ciudad y carretera. Su efecto resulta especialmente perceptible en el tránsito urbano y durante los descensos prolongados.
Un eléctrico apenas consume cuando está detenido
La eficiencia también marca diferencias en los semáforos y atascos. Un motor de gasolina continúa utilizando combustible mientras permanece encendido, aunque el vehículo no avance.
El propulsor eléctrico, por el contrario, apenas requiere energía cuando el automóvil está detenido. El consumo en ese momento procede principalmente de sistemas auxiliares como la climatización, las luces o los equipos electrónicos.
La electricidad barata no explica todo el ahorro
El menor coste de uso de un eléctrico no depende únicamente del precio de la recarga. Incluso si la electricidad se encarece, el motor eléctrico seguirá necesitando mucha menos energía para realizar el mismo trabajo.
El ahorro económico final dependerá de la tarifa eléctrica, el precio de la gasolina, las pérdidas durante la carga y las condiciones de conducción. Sin embargo, la ventaja física de eficiencia permanece.
No es una comparación completa del impacto ambiental
Los automóviles eléctricos no emiten dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno ni gases de combustión por el tubo de escape. No obstante, su impacto total también depende de la fabricación de la batería, el origen de la electricidad y el ciclo de vida del vehículo.
La equivalencia de 15 kWh con aproximadamente 1,5 o 1,7 litros de gasolina tampoco incluye la energía empleada para generar y transportar la electricidad ni para extraer, refinar y distribuir el combustible.
Aun con estas consideraciones, la comparación muestra la principal ventaja técnica de la movilidad eléctrica: aprovechar una proporción mucho mayor de la energía disponible para mover el automóvil.
