Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

Estos vehículos son tan particulares en todos los sentidos que en España se encuentran en una situación de vacío legal; unas condiciones algo «locas» en comparación con las ataduras del resto de vehículos que circulan por las calles de nuestras ciudades.

Todo el mundo los ha visto por nuestras calles e incluso nos habremos montado de pequeños en ellos o habremos subido a nuestros hijos. Los trenecitos, trenes turísticos de ciudades o como se llamen en cada sitio, son vehículos de lo más singulares. Ya no solo visualmente, sino por cómo funcionan y cómo están ubicados en el reglamento.

De hecho, son tan particulares en sí mismos que están en una zona gris como prácticamente ninguna otra cosa sobre ruedas en España. Partiendo de la obviedad de que estos trenes, por el hecho de tener ruedas y no moverse sobre vías, no son técnicamente trenes, presentan una serie de curiosidades.

De entrada, los trenes turísticos son vehículos hechos cien por ciento a medida. Una carrocería con la forma de una locomotora, habitualmente procedente de Italia, oculta un motor, una caja de cambios y una angosta cabina. Dotto es un fabricante popular y muy requerido en muchas partes para este tipo de vehículos.

En lo que respecta al motor, es también una mezcla curiosa: se busca un propulsor capaz de consumir poco combustible a bajas revoluciones por minuto, al mismo tiempo que ha de cargar con mucho lastre, dado que son tres remolques con asientos y pasajeros de los que ha de tirar.

Eso sí, la velocidad aquí es irrelevante, dado que es un vehículo cuyo fin es circular a velocidad de paseo, unos 15 km/h (y a esa velocidad, tampoco es que consuma demasiado combustible). Es común verles con motores diésel procedentes de vehículos 4×4.

Es evidente que un motor diésel «de los de toda la vida» funciona aquí perfectamente. Motores como los procedentes de una Ford Transit de generaciones pasadas, o incluso de un coche tan querido entre los todoterrenos en España como el Nissan Patrol, son opciones populares.

De hecho, el uso de un motor de 4×4 no es casualidad, dado que también pueden llevar una reductora para aumentar el par a bajas velocidades, ya que aquí la potencia bruta no importa tanto como la fuerza de arrastre.

Recientemente también se han visto casos de trenes turísticos propulsados por sistemas eléctricos, lo cual tiene sentido especialmente en zonas urbanas con una densidad de población muy elevada, aunque arrastrar remolques no sea precisamente su especialidad.

En cualquier caso, hay una gran libertad a la hora de escoger el propulsor sobre el que se monta la carrocería. Pero, ¿cómo pasa un tren la ITV? La respuesta es muy sencilla: no lo hace.

¿Qué pasa cuando el técnico de la ITV comprueba el motor o lo compara con la ficha de homologación? Eso no ocurre porque estos trenes no tienen que pasar la inspección técnica. Jamás verás a uno de ellos con la pegatina en las esquinas del parabrisas.

Sí que tienen ficha de homologación; en ella se observa un detalle muy importante: al haberse homologado con un número concreto de vagones, no puede circular sin ellos legalmente, de modo que siempre los deberá llevar enganchados.

Por otro lado, es paradójico el hecho de que funcione, en esencia, con tres remolques enganchados en serie transportando personas, dado que en España no es legal transportar pasajeros en remolques, salvo excepciones muy específicas.

Si uno mira con atención, confirmará que no hay ni habrá pegatina de ITV en el cristal. Finalmente, queda la pregunta del millón: ¿qué carné se necesita para conducirlos? ¿Podemos hacerlo con el permiso de circulación normal?

La respuesta es sí y no. Se pueden conducir con el carné de coche (permiso B) únicamente en el caso de que no vaya nadie sentado en los vagones. Si hubiera gente atrás, solo se puede conducir si contamos con el carné de conductor de autobuses (permiso D).