
Mucho antes de convertirse en bicampeón mundial de Fórmula 1, Fernando Alonso ya había dejado completamente sorprendido a Rob Smedley. Tanto, que el ingeniero británico decidió ocultar parte de su talento y describirlo como “un poco imbécil” para evitar que sus superiores se lo asignaran a otra persona.
Smedley, posteriormente conocido por su trayectoria en Jordan, Ferrari y Williams, recordó cómo conoció al asturiano durante una prueba de Fórmula 3000 organizada por Astromega en el Circuit de Barcelona-Catalunya.
Alonso tenía apenas 18 años, prácticamente no hablaba inglés y llegaba con una experiencia muy limitada en monoplazas. Sin embargo, necesitó solamente unas vueltas para convencer al ingeniero de que tenía delante a un futuro piloto de Fórmula 1.
Un adolescente frente a un monoplaza de 600 CV
Fernando Alonso acababa de conquistar el Euro Open by Nissan y buscaba dar el siguiente paso hacia la Fórmula 1. Astromega organizó una prueba con varios jóvenes para elegir al acompañante de Marc Goossens, considerado entonces la referencia del equipo.
Como Smedley era uno de los ingenieros más jóvenes de la estructura, le asignaron al aspirante español.
“Durante la tarde del segundo día apareció este chico joven y parecía literalmente un niño”, recordó el británico durante el pódcast High Performance Racing.
La diferencia entre el automóvil que Alonso había pilotado anteriormente y el Fórmula 3000 era considerable. Los monoplazas de la categoría entregaban alrededor de 600 CV y exigían mucha más fuerza, precisión y experiencia.
El equipo le preparó inicialmente un programa conservador. Las instrucciones eran claras: debía conducir con calma, familiarizarse con el coche y evitar cualquier accidente.
Alonso ignoró rápidamente todas las previsiones.
Igualó al piloto principal en su primera tanda
Durante sus primeras vueltas, el español igualó el registro marcado con neumáticos nuevos por el piloto principal, quien llevaba un día y medio trabajando en el circuito.
El ritmo resultó tan inesperado que el responsable del equipo comenzó a pedir desde el muro que Alonso regresara a boxes. Temía que estuviera conduciendo por encima de sus posibilidades y acabara estrellando el monoplaza.
Pero Alonso parecía tener la situación bajo control.
En un momento de la prueba comunicó por radio, mediante un traductor, que necesitaba neumáticos nuevos. Smedley recibió la petición con incredulidad: aquel adolescente apenas acababa de subirse por primera vez a un coche de semejante potencia.
El equipo finalmente aceptó y montó otro juego. Según el relato del ingeniero, Alonso mejoró aproximadamente un segundo y medio.
Fue entonces cuando Smedley comprendió que no estaba observando simplemente a un buen piloto de categorías inferiores.
La mentira de Smedley para quedarse con Alonso
Después de la prueba, el británico debía informar a la fábrica sobre el rendimiento de los aspirantes.
Su valoración real era contundente: Alonso tenía condiciones para llegar a la Fórmula 1 y posiblemente convertirse algún día en campeón mundial. Sin embargo, Smedley temía que, si comunicaba abiertamente esa conclusión, los responsables de Astromega entregaran el piloto al ingeniero principal.
“Pensé que, si se lo contaba a la gente de la fábrica, me lo quitarían, porque yo iba a ser el ingeniero de carrera del segundo piloto”, reconoció.
Por ello, decidió restarle importancia a lo ocurrido. Cuando le preguntaron cuál era el mejor de los candidatos, respondió que probablemente Alonso era “el mejor de los malos”.
Ante una segunda pregunta sobre el carácter del español, Smedley aseguró que era “un poco imbécil”. La descripción no era una valoración auténtica, sino una estrategia para evitar que otra persona se interesara demasiado en trabajar con él.
La maniobra funcionó. Astromega permitió que Smedley se encargara del joven piloto durante la temporada 2000.
De un comienzo difícil a dominar en Spa
La primera campaña de Alonso en la Fórmula 3000 no fue sencilla. El asturiano tuvo que adaptarse a circuitos desconocidos, un automóvil mucho más potente y una competición de alto nivel.
Sus resultados mejoraron notablemente durante la segunda mitad del campeonato. Terminó segundo en Hungaroring y consiguió una contundente victoria en Spa-Francorchamps, uno de los trazados más exigentes del calendario.
Alonso concluyó cuarto en la clasificación general, superando a sus compañeros y llamando definitivamente la atención de la Fórmula 1.
Flavio Briatore incorporó al español a su estructura y lo ubicó en Minardi para la temporada 2001. Después de trabajar como piloto de pruebas de Renault en 2002, recibió un asiento titular en 2003.
Posteriormente conquistaría los campeonatos mundiales de 2005 y 2006.
Dos carreras que comenzaron juntas
La temporada 2000 también representó el inicio de la trayectoria internacional de Rob Smedley. En 2001 se incorporó a Jordan y dos años después fichó por Ferrari.
Allí se convirtió en ingeniero de Felipe Massa y protagonizó uno de los mensajes de radio más recordados de la Fórmula 1: “Felipe, Fernando is faster than you”, durante el Gran Premio de Alemania de 2010.
Años después acompañó a Massa en Williams, donde ejerció diferentes funciones técnicas y de rendimiento.
La confesión de Smedley revela que el talento de Alonso resultó evidente prácticamente desde su primera tarde en un monoplaza de gran potencia. También demuestra que la historia pudo haber sido diferente si aquella pequeña mentira no le hubiera permitido acompañar al español en su primer gran salto hacia la Fórmula 1.
