Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

Pagar 100 euros por llenar el depósito puede hacer más atractivo el cambio a un coche eléctrico. Si el combustible cuesta 2 euros por litro, repostar 50 litros alcanza esa cantidad. Sin embargo, para saber si cambiar de vehículo compensa, es necesario comparar el coste por kilómetro y todos los gastos de propiedad.

La posibilidad de ahorrar depende del consumo, los kilómetros anuales y el precio de la recarga. También influyen el importe de compra, la financiación y el mantenimiento. El IDAE incluye estos conceptos en sus herramientas para calcular el coste de un vehículo durante su vida útil.

Qué significa llenar el depósito por 100 euros

El precio del combustible afecta directamente al presupuesto de quienes utilizan el coche a diario. Cuanto mayor sea el consumo y la distancia recorrida, más importante resulta una subida por litro.

Por ejemplo, un vehículo que consume 5 litros cada 100 kilómetros, con el combustible a 2 euros por litro, gasta 10 euros para recorrer esa distancia. En 1.000 kilómetros, el desembolso asciende a 100 euros.

Estos valores son un ejemplo de cálculo, no una previsión sobre cuánto costará el combustible. Repostar cantidades menores reduce el pago de cada visita, pero no cambia el coste por kilómetro.

Cuánto cuesta recorrer 100 kilómetros en un eléctrico

En un coche eléctrico, la cuenta depende de los kilovatios hora utilizados y del precio pagado por la energía.

Para ilustrarlo, podemos comparar un coche de combustión que consume 5 l/100 km con un eléctrico que necesita 15 kWh facturados por cada 100 kilómetros.

Escenario de cálculo Precio de la energía Coste por 100 km
Combustión: 5 l/100 km 2 €/litro 10 €
Eléctrico: 15 kWh/100 km 0,50 €/kWh 7,50 €
Eléctrico: 15 kWh/100 km 0,30 €/kWh 4,50 €
Eléctrico: 15 kWh/100 km 0,20 €/kWh 3 €

Los precios de la tabla son supuestos comparativos, no tarifas actuales. Para una cuenta real, hay que utilizar la energía facturada, contemplando las pérdidas de recarga y cualquier cargo adicional.

Con el primer escenario eléctrico, la diferencia sería de 2,50 euros cada 100 kilómetros. En 15.000 kilómetros anuales, supondría 375 euros de ahorro energético, antes de considerar otros gastos.

La recarga puede cambiar las cuentas

Tener acceso a una tarifa económica favorece el ahorro. Por el contrario, depender de puntos públicos caros puede reducirlo o incluso eliminarlo.

Antes de comprar, conviene comprobar dónde se recargará habitualmente: en casa, en el trabajo o en instalaciones próximas a las actividades diarias.

Además del precio por kWh, hay que revisar posibles cuotas, cargos por sesión, estacionamiento y penalizaciones por ocupar el punto después de terminar la carga.

La comodidad también cuenta. Un cargador cercano resulta más útil si su horario, disponibilidad y potencia encajan con el uso del vehículo.

El ahorro debe cubrir más que la energía

Un menor gasto en combustible no garantiza que comprar otro coche resulte rentable. La inversión inicial puede superar durante años el ahorro obtenido.

El cálculo debe incluir el precio final, los intereses, el seguro, los impuestos, las revisiones y la depreciación. Si hace falta instalar un punto de recarga, también debe añadirse ese coste.

Los eléctricos suelen tener menores necesidades de mantenimiento programado que los vehículos de combustión. Aun así, siguen necesitando revisiones y atención a elementos como neumáticos, frenos y suspensión.

Elegir la batería según el uso habitual

La batería más grande no siempre es la opción más conveniente. Su mayor autonomía puede ser útil para viajar, pero también puede aumentar el precio de compra.

Por eso, interesa valorar los recorridos habituales y la frecuencia de los viajes largos. La autonomía real cambia con la velocidad, la temperatura, la carga y el tipo de carretera.

También debe comprobarse el tiempo de recarga de cada versión. Una batería mayor no tarda necesariamente más en recuperar el mismo porcentaje, porque puede admitir una potencia superior.

En un eléctrico usado, el estado de la batería, su garantía y la capacidad de carga son aspectos esenciales.

Cuándo compensa un coche eléctrico

El cambio tiene más posibilidades de compensar cuando se recorren muchos kilómetros, se dispone de recarga asequible y el precio de adquisición encaja en el presupuesto.

Para otros conductores, conservar un coche de combustión ya pagado puede seguir siendo la alternativa menos costosa, especialmente si su kilometraje anual es bajo.

Llenar el depósito por 100 euros invita a revisar los gastos. La decisión debe apoyarse en una comparación completa: cuánto cuesta desplazarse hoy y cuánto costaría hacerlo con el vehículo que se está considerando.