
El piloto de Aston Martin critica el impacto de la gestión energética en el Gran Premio de Bélgica y asegura que el mítico circuito de Spa-Francorchamps perderá parte de su esencia
Fernando Alonso no esconde su preocupación de cara al Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1, que se disputa este fin de semana en el histórico circuito de Spa-Francorchamps. El piloto de Aston Martin considera que el actual reglamento técnico volverá a convertir la carrera en un ejercicio de gestión energética, una situación que, según él, desvirtúa uno de los trazados más emblemáticos del calendario.
El bicampeón del mundo asegura que el fenómeno conocido como «superclipping», ya visto en Silverstone, volverá a ser protagonista y provocará que los monoplazas circulen durante buena parte de la vuelta con una potencia incluso inferior a la de un Fórmula 2.
«Habrá un minuto con menos potencia que un F2»
Alonso explicó que la actual normativa obliga a administrar cuidadosamente la energía almacenada en las baterías del sistema híbrido, especialmente en circuitos con largas rectas y curvas rápidas como Spa.
«Si utilizas toda la energía desde la curva 1 hasta la 5, se acaba para el resto de la vuelta«, señaló el piloto español al analizar la estrategia que deberán seguir los equipos.
El asturiano añadió que, para optimizar el rendimiento en las rectas principales, será necesario ahorrar energía durante buena parte del segundo sector.
«Habrá un minuto en el sector 2 sin utilizar nada. Y cuando no utilizamos la parte eléctrica, este año tenemos menos potencia que el año pasado e incluso menos potencia que un Fórmula 2», afirmó Alonso.
La gestión energética cambia la esencia de Spa
Los actuales Fórmula 1 desarrollan una potencia cercana a los 1.000 caballos, combinando un motor V6 turboalimentado con un sistema híbrido capaz de aportar hasta 475 CV adicionales.
Sin embargo, cuando se agota la energía eléctrica disponible, el monoplaza depende únicamente del motor de combustión, reduciendo de forma considerable su rendimiento.
Según Alonso, esta circunstancia afecta especialmente a circuitos como Spa-Francorchamps, donde curvas legendarias como Eau Rouge o Raidillon dejan de afrontarse al máximo rendimiento para convertirse en zonas donde los pilotos priorizan la recuperación de energía.
Una experiencia menos exigente para los pilotos
El piloto de Aston Martin reconoce que conducir un Fórmula 1 moderno en este tipo de trazados ya no ofrece las mismas sensaciones que años atrás.
«Antes recordabas esas curvas porque eran extremadamente exigentes y sentías las fuerzas G durante todo el recorrido. Ahora todo es mucho más lento«, lamentó.
Alonso explicó que la elevada resistencia aerodinámica y la necesidad de gestionar el consumo energético reducen notablemente la velocidad en las curvas rápidas, modificando por completo la forma de pilotar.
La estrategia será decisiva en Bélgica
El español considera que la correcta administración de la energía volverá a ser uno de los factores más determinantes del fin de semana, tal y como ocurrió recientemente en Silverstone.
La distribución del uso del sistema híbrido entre los diferentes sectores del circuito podría marcar diferencias importantes entre pilotos y equipos, especialmente en un trazado tan largo y exigente como Spa-Francorchamps.
Un desafío para la Fórmula 1 moderna
Las declaraciones de Fernando Alonso vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre el equilibrio entre eficiencia energética y espectáculo en la Fórmula 1.
Aunque la tecnología híbrida ha permitido aumentar la eficiencia de los monoplazas, pilotos y aficionados continúan cuestionando el impacto que la gestión energética tiene sobre circuitos históricos donde, tradicionalmente, el talento al volante y el rendimiento puro del coche marcaban la diferencia.
Con Spa-Francorchamps como escenario, el Gran Premio de Bélgica volverá a poner a prueba ese delicado equilibrio entre innovación tecnológica y emoción en la máxima categoría del automovilismo.
