El Lamborghini Temerario de 920 CV genera críticas por un ruido mecánico similar al de un motor diésel. La solución de la marca no convence a todos los propietarios / motorpasion.com
Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

El nuevo Lamborghini Temerario destaca por sus 920 CV y su avanzada tecnología híbrida enchufable, pero un inesperado ruido mecánico similar al de un motor diésel está generando quejas entre sus propietarios. La solución propuesta por la marca tampoco termina de convencer.

El Lamborghini Temerario deslumbra por prestaciones, pero no por su sonido

El Lamborghini Temerario se ha convertido en uno de los lanzamientos más importantes de Lamborghini en los últimos años. Equipado con un sistema híbrido enchufable de 920 CV, representa una nueva etapa para la firma italiana en su estrategia de electrificación.

Sin embargo, a pesar de sus impresionantes cifras de rendimiento, el modelo está generando críticas entre algunos propietarios debido a un detalle inesperado: un ruido mecánico que muchos describen como impropio de un superdeportivo de más de 350.000 euros.

Un sonido que recuerda a un motor diésel

Las quejas se centran en un «claqueteo» perceptible principalmente a bajas revoluciones, un sonido que varios clientes comparan con el funcionamiento de motores diésel o incluso con maquinaria agrícola.

El problema resulta especialmente llamativo teniendo en cuenta que el Temerario incorpora uno de los motores más avanzados desarrollados por Lamborghini.

Bajo el capó se encuentra un nuevo V8 biturbo de 4.0 litros con cigüeñal plano y sistema de lubricación por cárter seco, una configuración inspirada directamente en la competición que permite alcanzar hasta 10.000 revoluciones por minuto.

El uso de titanio estaría detrás del problema

Según las informaciones surgidas entre propietarios y especialistas, el origen del ruido estaría relacionado con determinados componentes internos fabricados en titanio.

En su búsqueda por reducir peso y aumentar la resistencia mecánica, Lamborghini incorporó este material en elementos como los pistones y los balancines de rodillos.

Precisamente estos últimos serían los responsables del sonido metálico que está provocando el descontento de algunos clientes.

Lamborghini descarta sustituir piezas y apuesta por una solución digital

Lo que más debate ha generado es la respuesta de Lamborghini al problema.

En lugar de anunciar una modificación mecánica o la sustitución de los componentes implicados, la marca habría optado por una estrategia diferente: utilizar un sistema de amplificación sonora dentro del habitáculo.

La tecnología, similar a la empleada en el Ferrari 296 GTB, amplifica artificialmente el sonido del motor a través de los altavoces para enmascarar el ruido procedente de los balancines.

La solución busca reducir la percepción del «claqueteo» para los ocupantes, aunque el sonido mecánico seguirá existiendo físicamente.

También llegará un nuevo escape deportivo

Además del sistema de amplificación acústica, Lamborghini trabaja en una nueva línea de escapes deportivos opcionales para el Temerario.

Estos sistemas podrían ser desarrollados por fabricantes especializados como Akrapovič o Capristo, conocidos por suministrar soluciones de alto rendimiento para vehículos de lujo y competición.

El objetivo será ofrecer una experiencia sonora más agresiva y emocional desde el exterior, reforzando el carácter deportivo del modelo.

Un problema menor que empaña un proyecto clave para Lamborghini

Más allá de esta controversia, el Temerario representa un paso estratégico para Lamborghini en la era de la electrificación.

La marca ha logrado algo que otros fabricantes de altas prestaciones todavía intentan conseguir: convencer a sus clientes de adoptar sistemas híbridos enchufables sin renunciar a las emociones propias de un superdeportivo.

No obstante, para un vehículo que supera ampliamente los 350.000 euros, cualquier detalle relacionado con la experiencia de conducción adquiere una importancia especial.

Y aunque el rendimiento del Temerario está fuera de toda duda, muchos propietarios consideran que un sonido comparable al de un motor diésel es un aspecto que Lamborghini difícilmente puede permitirse en uno de sus modelos más emblemáticos.