El coche eléctrico en España avanza a dos velocidades: los particulares alcanzan un 24,9 % de cuota de cero emisiones y las empresas, un 10,7 %.
Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

El coche eléctrico en España avanza a dos velocidades. En septiembre, los vehículos clasificados como cero emisiones representaron el 24,9 % de las matriculaciones de particulares, frente al 10,7 % del canal empresarial, según los datos recogidos en la información del sector.

La diferencia cobra especial relevancia por el peso de las empresas, que concentraron el 53,1 % del mercado español durante el año pasado. Su ritmo de electrificación resulta decisivo para aumentar la presencia de estos vehículos y ampliar, posteriormente, la oferta de segunda mano.

Los particulares rozan una cuota del 25 %

Casi uno de cada cuatro vehículos matriculados por compradores particulares en septiembre correspondió a la categoría de cero emisiones.

Este avance coincide con una oferta más amplia de modelos eléctricos, incluidos nuevos utilitarios europeos y vehículos de fabricantes chinos que compiten en segmentos de menor precio.

Los incentivos a la compra también pueden favorecer la decisión del consumidor. Sin embargo, su efecto depende de las condiciones de acceso, los plazos de cobro y el coste final de cada vehículo.

A estos factores se suma una cuestión práctica: disponer de un punto de recarga habitual facilita la incorporación de un eléctrico a la movilidad cotidiana.

Las empresas mantienen una cuota del 10,7 %

En el canal empresarial, los vehículos de cero emisiones representaron poco más de una de cada diez matriculaciones de septiembre.

La distancia respecto a los particulares supera los 14 puntos porcentuales. Por el volumen de compras que concentra este canal, reducir esa diferencia permitiría acelerar la electrificación del mercado.

Además, las flotas tienen una segunda influencia: los vehículos adquiridos mediante renting o leasing pueden incorporarse al mercado de ocasión al finalizar sus contratos. Una mayor compra de eléctricos por parte de las empresas contribuiría a ampliar esa oferta en los próximos años.

El valor residual condiciona las decisiones de las flotas

Una de las dificultades señaladas para el canal profesional es calcular el valor residual, es decir, cuánto valdrá el automóvil cuando termine su contrato.

Las compañías de renting y leasing utilizan esa previsión para fijar sus cuotas. La evolución tecnológica y las variaciones de precio de algunos eléctricos complican el cálculo de su depreciación.

Por ello, el precio de compra no es el único elemento que determina la elección. Las empresas también valoran los costes de uso, las necesidades de recarga y el importe que podrían recuperar al vender el vehículo.

Gestionar las recargas añade complejidad

La recarga también plantea retos cuando el automóvil se entrega a un trabajador como coche de empresa.

Mientras una tarjeta corporativa permite centralizar los repostajes, un eléctrico puede cargarse en el domicilio, en las instalaciones de la compañía o en diferentes estaciones públicas.

Identificar los consumos y organizar su reembolso exige procedimientos adaptados. Resolver esa gestión puede facilitar la adopción del coche eléctrico en España dentro de las flotas profesionales.

Más eléctricos de empresa pueden ampliar el mercado de ocasión

La electrificación empresarial puede beneficiar también a quienes buscan un vehículo usado.

Cuando las flotas renuevan sus automóviles, parte de esas unidades pasa al mercado de segunda mano. Esto permite ampliar la variedad de modelos y ofrecer alternativas a compradores que no pueden asumir el coste de un coche nuevo.

Por tanto, el avance del canal profesional tendría efectos más allá de las matriculaciones inmediatas: también ayudaría a extender el acceso a la movilidad eléctrica.

El crecimiento necesita una mayor participación empresarial

Las cifras de septiembre muestran que el comprador particular está incorporando vehículos de cero emisiones a un ritmo superior al de las empresas.

Para sostener el crecimiento del coche eléctrico en España, el canal empresarial necesita avanzar en aspectos como la previsión de costes, la infraestructura de recarga y la gestión de los vehículos.

Con más de la mitad del mercado en manos de las empresas durante el año anterior, las decisiones de las flotas serán determinantes para la evolución de las ventas y la futura disponibilidad de eléctricos usados.