Tesla, XPeng, BYD, Hyundai y Xiaomi lideran una revolución que podría transformar tanto las fábricas como el futuro de la movilidad, aprovechando la tecnología desarrollada para los vehículos eléctricos.
La competencia entre los fabricantes de automóviles ya no se limita al coche eléctrico, la conducción autónoma o el software. En los últimos años ha surgido un nuevo frente tecnológico que promete redefinir el futuro de la industria: los robots humanoides.
Lo que hace apenas unos años parecía una apuesta experimental se está convirtiendo en una estrategia de negocio para algunos de los mayores fabricantes del mundo. Más de veinte marcas ya participan, de una u otra forma, en el desarrollo o la implantación de robots con apariencia humana, convencidas de que la experiencia adquirida en los vehículos eléctricos puede acelerar su llegada al mercado.
El coche eléctrico y el robot comparten mucho más de lo que parece
La entrada de las automotrices en este sector responde a una lógica industrial. Un robot humanoide utiliza muchos de los mismos componentes presentes en un vehículo eléctrico: motores eléctricos, baterías, sensores, cámaras, chips de procesamiento y sistemas de inteligencia artificial.
Esa coincidencia tecnológica permite reutilizar buena parte del conocimiento acumulado durante el desarrollo de vehículos inteligentes. XPeng, por ejemplo, asegura que su robot IRON comparte alrededor del 70 % del software de inteligencia artificial utilizado en sus automóviles.
Además, la presión sobre los márgenes de beneficio, especialmente en el mercado chino, ha llevado a muchos fabricantes a buscar nuevas líneas de negocio con mayor valor añadido.
XPeng toma la delantera
Aunque Tesla fue quien popularizó la idea del robot humanoide con Optimus, actualmente es XPeng quien presenta el proyecto con un calendario de industrialización más avanzado.
Su robot IRON mide 1,73 metros de altura, pesa cerca de 70 kilogramos y dispone de más de 60 articulaciones. La compañía prevé iniciar la producción en serie a finales de 2026 con una capacidad superior a las mil unidades mensuales y comenzar su despliegue comercial durante 2027.
La importancia estratégica del proyecto quedó patente cuando el fundador y consejero delegado de XPeng, He Xiaopeng, asumió personalmente la dirección de la división de robótica para acelerar su desarrollo.
Tesla mantiene la apuesta con Optimus
Tesla continúa desarrollando la evolución de Optimus, un proyecto iniciado en 2021 y que utiliza gran parte de la tecnología creada para el sistema de conducción autónoma de la marca.
La próxima generación incorporará una nueva mano con mayor número de actuadores para mejorar la precisión en la manipulación de objetos, uno de los aspectos más complejos dentro de la robótica humanoide.
Elon Musk ha reiterado que su objetivo es fabricar robots con un precio situado entre 20.000 y 30.000 dólares, aunque los calendarios anunciados por la compañía han sufrido varios retrasos desde la presentación inicial del proyecto.
BYD, Xiaomi y Chery amplían la competencia
BYD también ha intensificado su apuesta por este mercado. Diversas informaciones apuntan a que la compañía ya dispone de alrededor de 150 prototipos operando en pruebas dentro de sus instalaciones industriales y estudia desplegar miles de unidades en sus fábricas durante los próximos años.
Xiaomi, por su parte, ya utiliza robots humanoides en determinadas operaciones de montaje de su planta de vehículos eléctricos, donde la compañía asegura haber alcanzado resultados satisfactorios en tareas repetitivas de producción.
Chery protagonizó uno de los movimientos más llamativos al convertirse en uno de los primeros fabricantes en comercializar un robot humanoide. A través de su filial AiMoga puso a la venta el modelo Morine M1, dirigido inicialmente al mercado profesional.
Hyundai apuesta por Boston Dynamics
El caso de Hyundai es diferente al resto. En lugar de desarrollar un robot desde cero, el fabricante surcoreano adquirió Boston Dynamics, empresa considerada una de las grandes referencias mundiales en robótica.
Su robot Atlas está siendo preparado para aplicaciones industriales dentro de las propias plantas del grupo y podría comenzar a operar de forma más amplia durante los próximos años.
BMW y Mercedes prefieren probar antes de desarrollar
Mientras algunos fabricantes diseñan sus propios robots, otros han optado por una estrategia más conservadora.
BMW colabora con la empresa estadounidense Figure para probar robots humanoides en determinadas tareas de fabricación, mientras que Mercedes-Benz evalúa el modelo Apollo en su Digital Factory Campus de Berlín para operaciones logísticas y transporte interno de componentes.
Ambos fabricantes consideran estas pruebas una fase de aprendizaje antes de decidir si desarrollan soluciones propias.
El primer mercado será la industria
Aunque la imagen de un robot humanoide realizando tareas domésticas sigue captando la atención del público, el verdadero objetivo a corto plazo es mucho más práctico.
Los fabricantes prevén utilizar estos sistemas inicialmente en sus propias líneas de producción, donde pueden asumir trabajos repetitivos, físicamente exigentes o potencialmente peligrosos.
Solo cuando la tecnología reduzca sus costes y mejore su fiabilidad comenzará su expansión hacia comercios, empresas de servicios y, en una fase posterior, los hogares.
Todo apunta a que la próxima gran batalla entre los fabricantes de automóviles no se librará únicamente en las carreteras, sino también dentro de las fábricas, donde los robots humanoides aspiran a convertirse en un nuevo pilar de la industria de la movilidad.
