Carlos Sainz terminó 16º en el GP de Bélgica, pero destacó el buen ritmo de carrera de su Williams y confía en las mejoras previstas para Bakú.
Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

El piloto de Williams terminó 16º en Spa-Francorchamps tras un fin de semana marcado por averías y una sanción en la parrilla, pero destacó el rendimiento mostrado en el tramo final de la carrera.

Carlos Sainz abandonó el Gran Premio de Bélgica sin puntos, aunque con un motivo para el optimismo. El piloto español cruzó la meta en la 16ª posición después de afrontar uno de los fines de semana más complicados de la temporada, condicionado por problemas mecánicos, una penalización por cambio de componentes en la unidad de potencia y un incidente en la salida.

Pese al resultado, el madrileño aseguró que las sensaciones al volante fueron muy distintas a las vividas durante los entrenamientos y la clasificación, lo que le permite mirar con mayor confianza las próximas citas del campeonato.

Una carrera de menos a más

La prueba comenzó de la peor manera para Sainz. En los primeros metros quedó atrapado en el tráfico de la primera vuelta y sufrió daños en el alerón delantero, lo que obligó a Williams a llamarlo a boxes de forma prematura.

El incidente comprometió cualquier opción de remontada, aunque el español restó importancia a lo sucedido.

«Típico atasco en la vuelta uno, nada que destacar realmente», resumió tras la carrera.

Una vez solucionados los daños y con el monoplaza funcionando con normalidad, el ritmo del FW48 mejoró de forma notable.

El Williams volvió a responder

A diferencia de lo ocurrido durante el resto del fin de semana, Sainz pudo exprimir el potencial del coche en la segunda mitad de la carrera.

El piloto explicó que, una vez desaparecidos los problemas técnicos que habían condicionado las sesiones anteriores, consiguió mantener un ritmo competitivo que le permitió extraer conclusiones positivas.

«En la segunda parte de la carrera fui muy fuerte, muy rápido. Estoy contento con mi ritmo de carrera y aliviado al ver que los problemas fueron solo un contratiempo que logramos solucionar», afirmó el español.

Las declaraciones también permiten pensar que los fallos sufridos en Spa no responderían a una limitación estructural del monoplaza, sino a incidencias puntuales ya corregidas por el equipo.

Williams sigue esperando el gran salto

Aun así, la realidad deportiva de Williams continúa siendo complicada.

El FW48 sigue penalizado por un exceso de peso que limita su rendimiento frente a sus rivales directos en la zona media de la parrilla. Aunque las últimas actualizaciones introducidas por el equipo han funcionado conforme a las simulaciones, el avance obtenido no ha sido suficiente para acercarse al grupo de cabeza del pelotón intermedio.

La esperanza dentro de la escudería está puesta en el Gran Premio de Azerbaiyán, donde llegará un importante paquete de mejoras con el que el equipo espera dar un salto significativo en competitividad.

Bakú, el punto de inflexión que espera Sainz

El propio piloto reconoció que las próximas carreras podrían seguir siendo complicadas hasta la llegada de esas actualizaciones.

«Lo peor serán las carreras previas a Bakú y, a partir de ahí, debería mejorar la situación», señaló Sainz.

Mientras tanto, el balance de Bélgica deja una lectura positiva para Williams. Aunque el resultado final quedó lejos de los puntos, el ritmo mostrado por Sainz en condiciones normales ofrece al equipo una base más sólida sobre la que trabajar antes de afrontar la segunda mitad de la temporada.