Carlos Sainz terminó 16º y Fernando Alonso cerró el Gran Premio de Bélgica como último clasificado, en un fin de semana muy complicado para los pilotos españoles.
Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

Carlos Sainz terminó 16º y Fernando Alonso fue el último clasificado en Spa-Francorchamps, en una carrera donde ninguno de los dos encontró el ritmo para aspirar a la remontada.

El Gran Premio de Bélgica confirmó uno de los peores escenarios para la representación española en la Fórmula 1. Ni Carlos Sainz ni Fernando Alonso pudieron revertir un fin de semana que ya había comenzado cuesta arriba tras una complicada clasificación y las sanciones por cambios en la unidad de potencia.

El resultado fue contundente. Sainz cruzó la meta en la 16ª posición, mientras que Alonso finalizó 19º y último entre los pilotos que completaron la carrera, evidenciando las enormes dificultades que atravesaron Williams y Aston Martin en el exigente trazado de Spa-Francorchamps.

Las sanciones condicionaron la estrategia desde el inicio

Ambos pilotos afrontaron la carrera desde la parte trasera de la parrilla después de montar nuevos componentes en sus respectivos monoplazas.

Carlos Sainz tomó la salida desde el 19º puesto con neumáticos blandos, mientras Fernando Alonso arrancó desde la última posición utilizando el compuesto duro, dos estrategias diferentes con un mismo objetivo: intentar aprovechar cualquier oportunidad para acercarse a la zona de puntos.

El accidente entre George Russell y Lewis Hamilton en la primera vuelta provocó la salida del Safety Car y abrió una ventana estratégica para varios equipos. Durante esos primeros compases, ambos españoles ganaron algunas posiciones de manera circunstancial, aunque la situación cambió rápidamente tras la reanudación.

Williams no encontró la remontada

Sainz consiguió mantenerse durante buena parte de la prueba alrededor de la decimosexta posición, pero nunca dispuso del ritmo necesario para progresar hacia el grupo delantero.

Su parada en boxes, realizada en la vuelta 15, estuvo marcada por un cambio de alerón delantero que el propio piloto cuestionó por radio, al considerar que el verdadero problema del coche estaba en el fondo plano y no en la parte frontal.

A partir de ese momento, la carrera del madrileño transcurrió sin mayores opciones de recuperación, terminando además por detrás de su compañero de equipo, Alex Albon.

Alonso sufrió una carrera sin respuestas

La situación fue todavía más complicada para Fernando Alonso.

El Aston Martin volvió a mostrar importantes carencias de rendimiento y el bicampeón del mundo fue perdiendo posiciones hasta quedarse completamente aislado en la última plaza.

Ni la estrategia con neumáticos duros ni la gestión de la carrera permitieron al español acercarse a sus rivales, finalizando incluso con dos vueltas de desventaja respecto al vencedor y muy lejos del resto del pelotón.

El abandono de Lance Stroll impidió que Aston Martin evitara un fin de semana completamente negativo.

Hungría aparece como una oportunidad para cambiar el rumbo

Tras una cita sin puntos y con escasas conclusiones positivas, tanto Williams como Aston Martin ya centran su atención en el próximo Gran Premio de Hungría.

En el caso de la escudería británica, la esperanza pasa por recuperar el nivel competitivo mostrado en otros momentos de la temporada. Aston Martin, por su parte, espera que la llegada del esperado AMR26B permita corregir parte de los problemas que han limitado el rendimiento del equipo durante las últimas carreras.

Spa dejó pocas alegrías para los pilotos españoles, pero el calendario apenas concede descanso y Hungría se presenta ahora como una oportunidad para iniciar la recuperación antes del tramo decisivo del campeonato.