Poco a poco, su invasión se va notando en la cuota de mercado de los turismos convencionales, particularmente entre los híbridos enchufables. Sin embargo, ahora varios fabricantes chinos han puesto sus miras en otro mercado muy distinto: el de las furgonetas ligeras.
China ya ha planificado su siguiente ataque al mercado en Europa, y esta vez no se centra en los turismos para particulares o flotas de empresas. Varias marcas asiáticas se preparan para competir en un sector donde las plantas españolas cuentan con décadas de experiencia: el de las furgonetas. En el caso de China, el asalto se realizará principalmente con vehículos de propulsión eléctrica.
En el pasado 2025, las furgonetas eléctricas supusieron un 11 % de la cuota total del mercado. La mayoría, no obstante, sigue utilizando motores de combustión, un segmento donde Stellantis mantiene una cuota importante en Europa gracias, en gran medida, a la producción de su histórica planta en Vigo.
Una de las marcas que lidera esta ofensiva es Chery, el grupo detrás de firmas como Omoda, Jaecoo y Lepas. Chery tiene la intención de vender furgonetas eléctricas de su subsidiaria Delivan, las cuales se ensamblarán en la planta de Barcelona. Así lo aseguró Jolly Yang, CEO de Delivan, durante el Commercial Vehicle Show celebrado recientemente en Birmingham.
Geely, dueña de marcas como Volvo, Polestar y Lotus, también cuenta con su división de furgonetas denominada Farizon. En el Reino Unido ya ofrecen la Farizon V7E, una furgoneta eléctrica compacta con un precio que ronda los 33.600 euros al cambio. Este modelo cuenta opcionalmente con una batería de 67 kWh que promete una autonomía de 328 kilómetros.
Foton es la tercera marca en discordia que prepara su desembarco en España, Grecia, Italia y Polonia. El fabricante planea comercializar en Europa su modelo Cavan, una opción de tamaño compacto que también busca hacerse un hueco en los mercados del sur del continente, donde la sensibilidad al precio es mayor.
Existe un cuarto modelo relevante procedente de China: la Ford Transit City. Fabricada por Jiangling Motors Corp, esta variante es más compacta que la E-Transit Custom tradicional, aunque mantiene un espacio de carga idéntico. En mercados como el británico, su precio compite directamente con las opciones de origen chino como la Delivan.
La Ford Transit City cuenta con una batería de LFP de 56 kWh que ofrece unos 254 kilómetros de autonomía. Aunque es una cifra menor a los 373 kilómetros de la E-Transit con batería de química NMC, ambos modelos son fundamentales para que Ford logre reducir su media de emisiones CAFE establecida para el periodo 2025-2027.
Un factor determinante en esta competencia es que, al contrario de lo que sucede con los turismos, las furgonetas eléctricas fabricadas en China no están sujetas a los aranceles adicionales impuestos por la Unión Europea. Esto permite a marcas como Maxus o Farizon competir con una estructura de costes muy agresiva frente a los fabricantes europeos.
La ventaja de China reside en su dominio tecnológico de las baterías y en unos costes de producción difíciles de igualar. No obstante, los fabricantes europeos como Stellantis, Ford o Renault conservan cartas fuertes, como su consolidado servicio posventa y la capacidad de ofrecer vehículos transformados para usos específicos, un nicho que representa la mayoría de las ventas en modelos como el Renault Master.
