Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

La correa de distribución es uno de esos elementos del coche que muchos conductores olvidan, pero también es uno de los más temidos. Esto se debe no solo al considerable coste de su sustitución preventiva, sino a la catástrofe que puede ocasionar si se rompe.

El motivo reside en que esta correa de caucho sincroniza el movimiento del cigüeñal, los pistones y los árboles de levas. Algunos de estos elementos operan en el mismo espacio pero en distintos tiempos (por eso se dice «motor de cuatro tiempos») y, si se rompe la correa, chocarán entre sí arruinando el motor.

Ahí radica el problema: cuando falla, la avería puede ser devastadora. Aunque no es un elemento cuyo estado se pueda verificar visualmente con total precisión, existen señales claras de que la correa de distribución está en mal estado.

Por ejemplo, una simple inspección visual puede revelar grietas o desgaste visible en el caucho, lo cual es un síntoma claro de deterioro. Asimismo, los ruidos anómalos son una alerta, ya que la correa es dentada y no debería emitir sonidos; si lo hace, es probable que algún tensor o rodamiento esté dañado, lo que podría provocar que un diente «se salte» y cause una avería mecánica.

Otro indicador es la tensión incorrecta: si la correa se percibe floja, es señal de que el tensor ya no está cumpliendo su función. Sin embargo, no es posible verla de forma rápida, ya que siempre va protegida por tapas de plástico, metal o incluso dentro de la culata.

Por ello, no basta con abrir el capó para encontrarla; es necesario retirar recubrimientos específicos. Si tienes conocimientos de mecánica, podrías hacerlo tú mismo; de lo contrario, lo ideal es acudir al taller.

¿Y cada cuánto se cambia? Aunque existen reglas universales, lo verdaderamente seguro es seguir las recomendaciones del fabricante. En algunos casos es a los 100,000 km y en otros a los 200,000 km.

Normalmente, no es recomendable que pasen más de 10 años entre cambios, puesto que el material se degrada con el tiempo. Tampoco hay un coste fijo para esta operación, pues depende de las horas de trabajo necesarias para acceder a ella.

En algunos coches puede hacerse en apenas una hora, mientras que en casos extremos es necesario extraer el motor. Por eso, el precio es muy variable, oscilando entre los 200 y 900 euros, materiales incluidos.

Lo mejor es tener claro cuándo le toca el cambio. Si desconoces cuándo se realizó por última vez, los síntomas mencionados anteriormente pueden indicarte que lo más prudente es proceder a su sustitución inmediata.